REPRESENTATIVIDAD – LEGALIDAD – REALIDAD
En cada ocasión en que hay una elección, sea cual fuere el cargo por el que se compite, al menos en los últimos tiempos, se confunden, la representatividad que se se logra a través de la misma, la legalidad en que se circunscribe el acto en cuestión y la realidad que queda plasmada en números finales y manifestaciones.
Una misma lectura, salvando las diferencias, se puede realizar respecto de un acto en donde se espera convocar a una nutrida concurrencia.
Tanto en un caso como en el otro, no podemos menos que recurrir a los números para saber, o al menos tener una idea del grado de interés que puede concitar de parte de lo que llamamos ciudadanía.
Hay datos que sirven como disparadores de discusión o ejemplo, como lo ocurrido aquí en Villa Carlos Paz, Provincia de Córdoba, Argentina, en las últimas elecciones, donde quien hoy ejerce el cargo de Intendente, obtuvo el “triunfo” en las urnas con más o menos 8.478 votos.
Si tomamos en cuenta que la ciudad contaba en el 2005 con más o menos unos 58.000 habitantes y de ellos se supone que estaban en condiciones de emitir el sufragio unos 43.182 ciudadanos, podemos observar que el tema vinculado a la representatividad, con los resultados obtenidos por el actual intendente, puede ser motivo de discusión. No así la legalidad, ya que todo lo relacionado al acto electoral se supone no ha incurrido en delito alguno o inobservancia de la reglamentación que rige para el acto en cuestión.
Las manifestaciones “populares” que se logran a través de convocatorias partidarias o por motivos de recordación de fechas determinadas, también sirven para pensar en esto de la representatividad y junto a ello también cuestionar el grado de interés que provoca tal convocatoria.
Recordemos que lo máximo que se ha podido lograr, en la ciudad de Córdoba, para la manifestación en repudio por los 30 años que habían transcurrido desde el último golpe cívico-eclesiástico-militar, fue una concurrencia de unas 30.000 personas. Tomemos también en cuenta que sólo en la ciudad de Córdoba existen más o menos 1.309.536 habitantes según datos del último censo provincial del 2008.
Ahora bien, ¿podemos referirnos solamente a la cuestión estadísticas y números para evaluar, analizar y discutir sobre la escasa participación ciudadana en actos electorales o en manifestaciones de toda índole?
Según lo que siempre se ha hablado, la no concurrencia a las urnas constituía delito, pero por lo que sabemos jamás se ha procedido a enjuiciar a quién ha infringido la Ley Electoral. Pareciera como que luego de los resultados finales, se produjera una pseudo amnistía con los infractores. Lo veo como una de las estrategias para promover la no participación, el no compromiso.
Y a eso quiero llegar. Desde hace mucho, pero mucho tiempo, se ha menospreciado la participación ciudadana, más allá de los discursos en contrario; porque en cuanto parte de la ciudadanía quiere manifestarse, surgen de todos los rincones las descalificaciones, las desaprobaciones menospreciando aquello casi olvidado como “el poder popular”.
Un poder popular que está queriendo emerger, nuevamente, para ser escuchado, para ser tenido en cuenta a la hora de accionar en todo los órdenes de la vida institucional del país.
Y este poder popular, que de a poco va mostrando su rostro en miles de rostros, es el que, por una parte, pretende recuperar la dignidad del “pertenecer” y del “ser”, como así también del “estar”.
Ya los pueblos originarios están dando una acabada muestra de ello. Serán los vientos Latinoamericanos que soplan desde Bolivia, desde Venezuela, desde Ecuador que empujan y proponen la recuperación de los lugares que siempre les han pertenecido, tanto en lo físico como en lo histórico.
Se ha logrado el concepto de “legitimación” por medio de la exclusión y el desarraigo, creando para ello los marcos de una dudosa “legalidad”, construida para evitar la participación.
Tal vez estos nuevos vientos reviertan para siempre todo el derecho negado, robado y ocultado, reconociéndose como legítima e indiscutible la representatividad originaria en Nuestra América. Que así sea.
NORBERTO GANCI –DIRECTOR- El Club de la Pluma elclubdelapluma@gmail.com – http://elclubdelapluma.ning.com
